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El coraje es una emoción intensa que tiende a ser experimentada con mayor potencia en las personas con TB. Por tal razón, las personas con TB por lo general reportan dificultad para controlar sus impulsos y se encuentran bajo mayor riesgo para actuar agresivamente hacia sí mismas o hacia otros mediante la hostilidad, peleas físicas y discusiones verbales, entre otros.

Es tan prevalente el coraje en TB, que se ha identificado el pobre manejo de coraje en la niñez como un posible marcador de TB. Estudios han encontrado que los niños y jóvenes quienes demuestran irritabilidad frecuente y mayor agresividad que otros niños de su edad, se encuentran más propensos a desarrollar TB durante su adolescencia o adultez temprana.

No obstante, toda emoción y toda conducta tiene una razón de ser. Una investigación reciente realizada por Ng y colegas (2017) sugiere que la agresividad en TB tiene un efecto “protector” contra los episodios depresivos. Según los autores, al ser el coraje una emoción asociada a mayor nivel de activación fisiológica y actividad física, tiende a disminuir el aislamiento y la apatía característicos de la depresión. Por otra parte, no se encontró efecto protector del coraje contra episodios mánicos.

Los hallazgos de este estudio iluminan varios asuntos asociados al manejo de TB. Con apoyo terapéutico, la frustración — un sentimiento parecido al coraje que surge al no lograr una meta u objetivo — puede ser canalizada adaptativamente para estimular nuevas formas de solucionar problemas. El coraje puede ser una emoción destructiva o apoderante al ser manejada apropiadamente; tanto la terapia cognitiva conductual y el “mindfulness” o conciencia plena han demostrado ser eficaces para mejorar el control de impulsos y observar las tendencias agresivas con una actitud de comprensión no-enjuiciante, naturalmente disminuyendo la necesidad de actuar sobre ellas.

Referencia:

Ng, T. H., Freed, R. D., Titone, M. K., Stange, J. P., Weiss, R. B., Abramson, L. Y., & Alloy, L. B. (2017). Aggression Protects against the Onset of Major Depressive Episodes in Individuals with Bipolar Spectrum Disorder. Behavior Therapy, 48(3), 311–321. http://doi.org/10.1016/j.beth.2016.08.005

7 Indicadores Tempranos de Manía

Experimentar un episodio mánico o hipománico pudiera parecer un evento repentino, amenazante y desestabilizador. Sin embargo, Newman et al. (2002) identificaron siete indicadores comunes que sugieren el inicio de un episodio hipo/mánico. Prestar atención a cualquier cambio en alguna de éstas áreas lo ayudará a manejar sus síntomas más efectivamente.

  1. Interrupción en el patrón de sueño. Pudiera manifestarse como menos necesidad para dormir, ya sea acostándose muy tarde para realizar tareas que no son urgentes, o levantándose mucho más temprano y energizado que de costumbre. Por ejemplo: Si usualmente duerme 6 horas, comienza a sentirse energizado con sólo 3 horas de sueño.
  2. Disminución marcada en la ansiedad. Pudiera presentarse como una falta de interés ante tareas importantes o falta de preocupación realista ante sus deudas. Aunque la planificación es una estrategia importante para el manejo de la ansiedad, la falta de preocupación presente en un episodio hipo/mánico usualmente está acompañada de soluciones irrealistas o “mágicas” ante las situaciones presentadas.
  3. Alto nivel de optimismo acompañado de soluciones irrealistas para los problemas. Aunque el optimismo como tal no es un problema, pudiera serlo si no se consideran de forma realista los riesgos de una conducta o de involucrarse en una situación particular (ej. invertir mucho dinero en alguna compra o apuesta, sin haber planificado para ello). Tal vez piense que sus ideas son infalibles, por lo cual no se realiza (o se considera) algún plan de contingencia. Generalmente, las personas entrando en fase hipo/mánica se enojan o se irritan con facilidad al traer esto a su atención.
  4. Alto grado de sociabilidad, pero pobres destrezas para escuchar. Nuestra naturaleza social nos lleva a buscar afiliaciones con los demás. Sin embargo, al comenzar la fase hipo/mánica, esta necesidad para socializar aparenta ser compulsiva. Aunque aumenta el deseo de hablar y socializar, hay mayor dificultad para percibir pistas sociales y para prestarle atención a los demás. Es posible que una persona con hipomanía le hable en cantidad a quien tiene prisa por irse. Sin embargo, la persona no reconoce las pistas sociales de quien tiene prisa (ej. mirar el reloj) y continúa hablando.
  5. Concentración disminuida. La persona entrando en fase hipo/mánica pudiera manifestar mayor dificultad para leer, terminar tareas, recordar eventos y organizarse. Esta dificultad pudiera asociarse, entre otras cosas, al fenómeno de “fuga de ideas” en el cual se experimentan los pensamientos con gran velocidad.
  6. Aumento drástico en el deseo sexual. El deseo sexual aumenta al punto de generar ideaciones inusuales o conductas vergonzosas, ej. vestir de forma muy provocativa o utilizar demasiado maquillaje o perfume. Tales conductas generalmente señalan que la persona se encuentra más propensa a realizar conductas sexuales de alto riesgo (físico, social o psicológico).
  7. Aumento en conductas dirigidas hacia una meta.  La persona aparenta estar motivada hacia una meta, pero inconsciente de las consecuencias de sus actos (ej. pobre manejo del tiempo). La persona con hipo/manía pudiera comenzar a trabajar en alguna tarea, pero abandonarla rápidamente al comenzar de forma espontánea alguna otra tarea de menor importancia, disminuyendo la oportunidad para completar sus proyectos. /RLS

Referencia:
Newman, C.F., Leahy, R.L., Beck, A.T., Reilly-Harrington, N., Gyulai, L. (2002) Bipolar Disorder: A Cognitive Therapy Approach. American Psychological Association: Washington, D.C.