Ansiedad en el Trastorno Bipolar

Ansiedad

La ansiedad es un estado emocional caracterizado por sensaciones de “nerviosismo”, tensión y preocupación, acompañado por activación fisiológica (Spielberger, 2010). El cerebro provoca este estado de tensión y alerta ante una amenaza percibida, para estimular “la pelea o la huída” (esta reacción es conocida como “fight or flight”, en inglés). Optar por la huída tal vez nos lleve a realizar conductas para evitar la amenaza, mientras que optar por la pelea nos lleve a la agresividad. Ambas opciones no son necesariamente malas — son parte del instinto de supervivencia. Si alguien nos intenta agredir, el instinto de “fight or flight” nos ayuda a escapar rápidamente o a defendernos físicamente. De igual forma, estar consciente de este estado nos permite canalizar la energía hacia la productividad, para lograr satisfactoriamente nuestros objetivos y metas.

Sin embargo, manejar la ansiedad no necesariamente es tarea fácil.

La ansiedad produce una serie de reacciones corporales que son incómodas. La liberación de adrenalina prepara el cuerpo para la acción aumentando el ritmo cardíaco, la tensión muscular y la respiración. Las palpitaciones, la respiración superficial y rápida, los mareos y el temblor en las manos y los mareos son el resultado de esta activación. De igual forma, el estrés produce la liberación de cortisona, cual suprime el metabolismo y aumenta los niveles de glucosa (energía) disponibles para los músculos. Por tal razón, experimentar el estrés crónico se encuentra asociado a condiciones físicas como la hipertensión, problemas cardíacos o estreñimiento. Problemas de pareja, desastres naturales, situaciones difíciles en el trabajo y cambios generales en la rutina son algunas situaciones que pudieran ser consideradas “estresores” o “disparadores”, ya que el cerebro percibe los problemas como amenazas a resolver.

anxiety disorder

Síntomas típicos de la ansiedad. Algunos pudieran variar en intensidad y frecuencia, dependiendo de la situación o el manejo de los mismos.

Aunque el trastorno de ansiedad es un desorden que ocurre de forma independiente, muy frecuentemente se presenta comórbido, o adicional, a los trastornos del ánimo, como la depresión o la bipolaridad. Según Stratford, Cooper, Simplicio, Blackwell y Holmes (2015), alrededor de un tercio de los pacientes con bipolaridad tipo I o II cumplen con los criterios para un trastorno de ansiedad, los más comunes siendo: ansiedad social (22.0% a lo largo de su vida; 12.7% actual), trastorno de pánico con o sin agorafobia (17.3%; 8.0%), trastorno obsesivo-compulsivo (9.9%; 5.7%), trastorno de estrés postraumático (17.2%; 5.1%), agorafobia sin pánico (8.5%; 4.4%) y trastorno de la ansiedad generalizada (18.4%; 2.3%). La alta prevalencia de la ansiedad en la bipolaridad también se encuentra asociada a severidad de la condición, intentos suicidas, baja calidad de vida y deterioro en la salud física (Stratford et al., 2015). Prevalece tanto la ansiedad en la bipolaridad, que el DSM-V incluye un especificador para resaltar la ocurrencia de la misma durante cualquier fase del trastorno.

¿A qué se relaciona la ansiedad en el Trastorno Bipolar?

Aunque las personas con TB atraviesan experiencias universalmente estresantes, la desregulación emocional que caracteriza la condición pudiera aumentar la reactividad ante las problemáticas experimentadas. La vida emocional de estos pacientes es rica en intensidad y fluctuación anímica, lo cual promueve la reflexión obsesiva o rumiación del pensamiento.

Según Holmes, Geddes, Colom y Goodwin (2008), las personas con TB tienden a mostrar un volumen más alto de pensamientos intrusivos en forma de imágenes mentales. La imaginería mental en TB ha sido poco estudiada, sin embargo, pudiera explicar la ansiedad persistente, la inestabilidad del ánimo y la creatividad, ya que su impacto sobre las emociones es mayor que el producido por los pensamientos verbales (Holmes et al., 2008). Estudios recientes sobre la cognición en el Trastorno Bipolar (Deckersbach et al., 2012; Stange et al., 2010) coinciden en que la fluidez verbal se encuentra afectada en individuos con este desorden, lo cual sea reflejo o consecuencia de un nivel elevado de imaginería mental. De igual forma, Holmes et al. (2008) encontraron que la imágenes mentales no sólo exacerban la ansiedad, sino que predisponen al individuo a la (hipo)manía al malinterpretar positivamente un evento, disparando un torrente de imágenes mentales asociadas al cumplimiento de una meta. Por ejemplo, un cumplido por parte de un extraño pudiera generar sensaciones de bienestar, que a su vez disparan un torrente de imágenes mentales asociadas a entablar una relación con la persona del cumplido o con cualquier otro, así como sentimientos que refuercen las creencias asociadas a la autoestima elevada que pudiera surgir durante la la fase maníaca. /RLS

Referencias

Holmes, E.A., Geddes, J.R., Colom, F., Goodwin, G.M. (2008) Mental imagery as an emotional amplifier: Application to Bipolar Disorder. Behaviour Research and Therapy, doi:10.1016/j.brat.2008.09.005.

López-Soto, R., Marqués-Reyes, D. (2015, Mayo) Efectividad del MBCT para el Trastorno Bipolar: Una Revisión de Literatura. Cartel a presentarse en la 11ma Conferencia Científica de la Ponce Health Sciences University.

Spielberger, C.D. (2010) State-Trait Anxiety Inventory. Corsini Encyclopaedia of Psychology. DOI: 10.1002/9780470479216.corpsy0943.

Stratford, H.J., Cooper, M.J., Di Simplicio, M., Blackwell, S.E., Holmes, E.A. (2015) Psychological therapy for anxiety disorders: A systematic review. Clinical Psychology Review, 35, 19-34.

 

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